lunes, 24 de septiembre de 2012

CUÁL ES LA VELOCIDAD DEL PENSAMIENTO?


Depende de lo que entendamos por “pensamiento”. Puede que queramos decir “imaginación”. Uno puede imaginarse que está, aquí en la Tierra, y un segundo más tarde que está en Marte o en Alpha Centauro o cerca de un lejano quasar. Si es eso lo que entendemos por “pensamiento”, entonces puede tener cualquier velocidad hasta el infinito.

Sí, pero uno no recorre realmente esa distancia ¿verdad? Aunque yo me imagine que estoy presenciando la formación de la Tierra no quiere decir, que haya hecho un viaje a través del tiempo. Y aunque me imagine en el centro del Sol no quiere decir que pueda realmente existir en esas condiciones.

Para que la pregunta tenga algún significado científico es preciso definir “pensamiento” de manera que su velocidad pueda realmente medirse por métodos físicos. A este respecto recordemos que si podemos pensar es porque hay unos impulsos que pasan de célula nerviosa a célula nerviosa. Cualquier acción que dependa del sistema nervioso depende de esos impulsos. Al tocar un objeto caliente retiramos la mano, pero no lo podremos hacer hasta que la sensación de calor pase de la mano al sistema nervioso central y luego otro impulso nervioso pase del sistema nervioso central a los músculos.

El “pensamiento” inconsciente que implica todo esto,”noto algo caliente, y más me vale quitar la mano porque si no me la quemaré”, no puede ser más rápido que el tiempo que tarda el impulso nervioso en recorrer el trayecto de ida y vuelta. Por consiguiente, hemos de entender que la “velocidad del pensamiento” es la: “velocidad del impulso nervioso”, porque si no, no hay respuesta.

Allá por el año 1846, el gran fisiólogo alemán Johannes Müller decidió, en un rapto de pesimismo, que la velocidad del impulso nervioso jamás podría medirse. Seis años más tarde, en 1852, consiguió medirlo uno de sus mejores discípulos, Hermann von Helmholtz, trabajando con un músculo todavía inervado. Helmholtz estimuló el nervio en diversos puntos y midió el tiempo que tardaba el músculo en contraerse. Al estimular el nervio en un punto más alejado del músculo, la contracción se retrasaba. A partir del tiempo de retardo logró calcular el tiempo que había tardado el impulso nervioso en recorrer esa distancia adicional.

La velocidad del impulso nervioso depende del grosor del nervio. Cuanto más grueso es el nervio, mayor es la velocidad. La velocidad depende también de si el nervio está o no aislado por una vaina de material graso. Los nervios aislados conducen más rápidamente los impulsos nerviosos que los no aislados. Los nervios de los mamíferos son los más eficaces de todo el reino animal: los de mejor calidad conducen los impulsos nerviosos a una velocidad de 362 kilómetros por hora.

Esto quizá parezca decepcionante, porque al fin y al cabo la velocidad del pensamiento no es mayor que la de los viejos aeroplanos de hélice. Pero pensemos que un impulso nervioso puede ir desde cualquier punto del cuerpo humano hasta cualquier otro y volver en menos de 1/25 de segundo (omitiendo los retrasos debidos al procesamiento en el sistema nervioso central). El nervio más largo en los mamíferos pertenece a la ballena azul, que mide unos 100 pies de longitud, e incluso en ese caso cualquier posible viaje de ida y vuelta dentro del cuerpo lo puede realizar el impulso nervioso en poco más de medio segundo. Lo cual es bastante rápido.

http://mezvan.blogsome.com/2007/07/08/p789/
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martes, 18 de septiembre de 2012

CIENCIA: LA CAÍDA DE UN MITO


La ciencia es el estudio del Universo que nos rodea. Así de simple. No permitamos, no obstante, que tal simplicidad nos impida advertir, por un lado, la hipótesis de partida ni, por otro, el significado de estudiar el Universo. 

En primer lugar, el postulado fundamental de la ciencia es la existencia de una realidad objetiva, independiente de nosotros. Supuesto aparentemente inocuo para muchos. Y en segundo lugar, la ciencia supone, mejor aún, reconoce la existencia de entidades cuya mera concepción escapan a la comprensión humana. No hay que avergonzarse. Ciencia es afán de descubrir, ansia de aprender y deseo de aprehender. En este artículo se asumirá la validez del postulado de objetividad y examinaremos las implicaciones del método científico en el progreso humano1.


El método científico puede, grosso modo, clasificarse en dos vertientes. La primera es la experimental, que consiste en la observación de los fenómenos naturales y su posterior intento de reproducibilidad en el laboratorio2. El segundo enfoque, el teórico, se ocupa de la extracción de relaciones formales entre un conjunto dado de fenómenos, así como de la predicción de nuevos resultados que serán sometidos al escrutinio experimental. Ambas descripciones, experimental y teórica, son necesarias para la ciencia, cuyo avance exige un delicado equilibrio entre ambas.

Suele decirse que la ciencia moderna nace con la Revolución Industrial. Confusa afirmación. Personalmente, no tengo nada en contra de tal revolución. No en vano, gracias a ella disponemos de elementos más eficaces para afrontar nuestras vidas, como las vacunas o las comunicaciones. Ahora bien, este enfoque desvirtúa la esencia de la ciencia. El verdadero motor del científico es la pasión por comprender su entorno. No debería ninguna otra motivación gozar de implicación alguna. 

Desgraciadamente, la ciencia moderna se halla profundamente profesionalizada y al abrigo de la coyuntura económica. La gran mayoría de científicos desempeña trabajos regidos por la producción. Para la persona pragmática, esta situación no entraña ningún problema, pues, argumenta, la complejidad de la sociedad actual requiere de la coordinación de todos los sectores. Y si los proyectos científicos se financian, no importa la procedencia, es de esperar que las instituciones, públicas o privadas, exijan resultados. Bueno, concederemos este argumento como parcialmenteadecuado. Insistiremos una vez más: la ciencia sólo se preocupa del estudio de la Naturaleza. No es, ni debe ser, su pretensión la aplicación de sus logros al servicio de la sociedad. No se niega la importancia de tal aplicación; simplemente, se niega la identificación de tales aplicaciones con la actividad científica. Esta negativa está lejos de ser caprichosa: la ciencia, para su progreso, necesita la abstracción sobre las condiciones sociales en aras de un óptimo análisis de la realidad, indiferente a las penurias humanas.


La descrita desvinculación de la esencia científica de las aplicaciones sociales conduce a dos ideas, relacionadas entre sí, no exentas de controversia. Ideas que expondremos y defenderemos a continuación. La primera tiene que ver con la profesionalización en determinados campos de la ciencia. La segunda, con las esperanzas que la sociedad deposita en ella.

Pedro Naranjo Pérez
Ciencia, Método Científico, Filosofía
http://www.redcientifica.org/ciencia_la_caida_de_un_mito.php
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sábado, 8 de septiembre de 2012

EN 20 AÑOS NADIE MORIRÁ DE VIEJO


Lo vimos en el cine, lo soñamos en la literatura y nos preguntamos todos los días por él. Es el futuro. 

En esta palabra, esotérica para algunos, perturbadora para otros y siempre adictiva para la mente humana, se concentran más de la mitad de los laboratorios científicos del mundo, los mismos de los cuales el físico Michio Kaku obtiene sus predicciones de futuro. 

“He tenido la oportunidad de hablar con miles de personas sobre esto y eso hace que pueda decir las cosas que digo”. 

Hijo de padres japoneses, pero nacido en California, Kaku es reconocido como uno de los más destacados futurólogos del mundo. Es el autor del libro Hiperespacio, el mismo en el que se habló por primera vez de las realidades paralelas y dicen los expertos, que, entre su serie de adivinanzas, predijo megaterremotos como los ocurridos en Chile (2010 y 2012) y en Japón (2011). 

Kaku, quien cuenta que su pasión por la ciencia nació de la mano de Flash Gordon y Albert Einstein, estuvo por primera vez en Colombia e hizo parte del congreso internacional de telecomunicaciones Andicom 2012. 

Con él estuvimos hablando del futuro. Entre las cosas más importantes que dijo fue que tanto la ciencia, como la tecnología y la educación, eran aspectos fundamentales para los años que vendrán. No obstante, dijo que todos estos desarrollos dependen de la disponibilidad de los gobiernos porque son los únicos a los que no les interesa la tecnología.

“La tecnología siempre tiene riesgos. El mayor riesgo es para los Gobiernos, porque quieren manejar las cosas como en el pasado. Otro riesgo importante es la privacidad, ahora más que temerle al Gran Hermano, tenemos que temerle al Pequeño Hermano”. 
 
En los próximos 20 años, el mundo que vemos actualmente será otro, por eso Michio Kaku nos dejó una lista de puntos frente a los cuales, no se puede ser indiferente. Para nuestros lectores, una pequeña bola de cristal. 


10 RECETAS PARA NO PERDERSE EN EL FUTURO

“Tenerle temor a la tecnología, es tenerle temor al futuro”. 

1. Nuestros nietos tendrán la oportunidad de parar el envejecimiento de los cuerpos. Esto no significa que vayamos a tener la pócima para la juventud eterna, pero si quiere decir que ya no vamos a morir de viejos. 

2. Conseguiremos reproducir artificialmente todos los órganos del cuerpo. El cerebro es la excepción, pero vamos a poder expandir la memoria. 

3. El acto de la telequinesis, capacidad del cerebro humano para mover objetos, será una realidad. La teletransportación de cuerpos humanos tendrá que esperar mucho más. 

4. La figura de nación será obsoleta. No van a existir Estados Soberanos y los líderes tendrán que aprender a trabajar con el pueblo y de la mano de la tecnología. “La tecnología no parece convenirle a los gobiernos. 

5. Los climas serán extremos y tendremos que acostumbrarnos a fenómenos como los megaterremotos. Ciudades como Los Ángeles, San Francisco y Tokyo podrían desaparecer.   

6. El internet va a estar en nuestros lentes de contacto. Vamos a ver todo en realidad aumentada. Todo tendrá que ver con la computación pero ya no existirá la palabra computador.

7. Nuestras casas serán inteligentes y podremos hablar con ellas. La tecnología será muy económica y tendrá que valer menos de un centavo. 

8. Los carros se van a conducir solos, gracias a la tecnología GPS. 

9. El dinero va a desaparecer. En 10 años todos los pagos serán por teléfono celular.

10. Varios trabajos van a desaparecer. Por eso, tendremos que educarnos para la ciencia. La ciencia es riqueza.
Michio Kaku
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/en_20_anos_nadie_morira_de_viejo_michio_kaku/en_20_anos_nadie_morira_de_viejo_michio_kaku.asp

lunes, 3 de septiembre de 2012

ILUSIONES CAUSALES. CÓMO REDUCIR EL IMPACTO DE LA PSEUDOCIENCIA


Pulseras milagrosas, medicamentos alternativos que la gente cree que funcionan pero que son un auténtico timo, cada vez se venden más remedios que sin ninguna base científica y con total impunidad se están introduciendo en nuestra sociedad. ¿Por qué parece que funcionan?

Desde hace ya muchos años se han realizado en laboratorios psicológicos de todo el mundo numerosos experimentos sobre cómo las personas percibimos las relaciones causa-efecto, y también sobre supersticiones e ilusiones causales (p. ej., Allan y Jenkins, 1983; Langer, 1975; Shanks y Dickinson, 1987; Wasserman, 1990; Wright, 1962).

Esto nos permite tener actualmente teorías bastante precisas sobre cómo funciona la mente humana a la hora de asociar causas y efectos en situaciones en que la causalidad es real y también cuando es ilusoria (es decir, cuando no existe pero las personas creen percibirla); tanto que, si simulamos estas teorías en un programa de ordenador y dejamos que el programa aprenda a asociar causas y efectos como lo hacemos los humanos y los animales, el programa (o robot) acabará desarrollando también supersticiones e ilusiones causales (Matute y cols., 2007).

Recientemente hemos publicado algunos posts relacionados que quizá convenga leer antes que este (“Superstición y método científico” y “¿Por qué somos supersticiosos?”), pues clarifican algunos conceptos. Lo que aquí quisiera presentar es un resumen de algunos de los experimentos que hemos realizado sobre este tema en nuestro propio equipo de investigación, Labpsico.

En los experimentos psicológicos sobre supersticiones e ilusiones causales lo que interesa averiguar es, independientemente de cómo se transmita después culturalmente la superstición, cómo se generan inicialmente las creencias supersticiosas y las ilusiones de causa-efecto; en qué circunstancias es más fácil llegar a desarrollar creencias falsas del tipo de “A causa B”, o “para conseguir B, lo que hay que hacer es A”, y en qué situaciones se mantienen y fortalecen ese tipo de creencias que luego, a veces, serán transmitidas culturalmente a otras personas que también las adoptarán como ciertas.

En los experimentos sobre ilusiones casales se utilizan normalmente varias versiones diferentes de un mismo programa de ordenador. Las versiones pueden diferir en el número, la frecuencia, la intensidad, la duración o la probabilidad de ocurrencia de determinados eventos que los voluntarios que participan en el experimento intentan conseguir (p. ej., pueden ser premios en un marcador, o la curación de un enfermo ficticio en un videojuego, o la finalización de un pitido, es decir, algo que el voluntario desea conseguir).

Los eventos deseados están programados para ocurrir en el ordenador siguiendo una secuencia que a veces depende de lo que haga el participante pero a veces es independiente de lo que éste haga. Sin embargo, y dado que el participante está tratando de conseguir los premios, cada vez que estos ocurren suelen coincidir con algo que el participante acaba de teclear, de modo que aunque no dependa de su conducta a menudo tenderá a asociar ambos eventos y a creer que la ocurrencia del premio se debe a lo que él acaba de teclear (ya sea el número 377 o el 18 o la barra espaciadora seguida por ctrl y enter… o vaya usted a saber). Es lo que se denomina normalmente ilusión de control (cuando es la propia conducta del sujeto la que éste percibe erróneamente como posible causa), o, de manera más genérica, ilusión de causalidad (cuando es un agente externo, por ejemplo, un curandero, el que parece que está causando la mejoría del enfermo ficticio en el videojuego).

Estas ilusiones de causalidad son como las ilusiones ópticas, se dan en todas las personas ante determinadas circunstancias. No es cuestión, al menos en principio, de ser más o menos inteligente o de tener tal o cuál tipo de personalidad (Wiseman y Watt, 2006). En determinadas situaciones todas las personas desarrollamos ilusiones causales basadas en coincidencias, y sólo el estar alerta y conocer a fondo este tipo de sesgos y errores que produce nuestro cerebro puede ayudarnos a mantenernos relativamente a salvo. La ilusión causal es en realidad un efecto colateral de la capacidad de aprender, y por tanto, cualquier ser con capacidad de aprender y de establecer conexiones entre eventos, incluso una paloma, o un robot, es en principio vulnerable (Matute y Vadillo, 2012).

Helena Matute.
http://www.redcientifica.org/ilusiones_causales_como_reducir_el_impacto_de_la_pseudociencia.php

miércoles, 29 de agosto de 2012

DESHIELO DEL ÁRTICO ACELERA CALENTAMIENTO GLOBAL


El aumento de las temperaturas está provocando el deshielo de zonas del suelo costero del Ártico congeladas casi permanentemente, fenómeno que conllevará multiplicar por 10 las emisiones de CO2 procedentes de los depósitos de carbono protegidos hasta ahora por el hielo y acelerar el cambio climático.

Un estudio realizado por la Universidad de Estocolmo, junto a científicos de otros países, entre ellos del Instituto Catalán de Ciencias del Clima (IC3), señala que la subida de las temperaturas está produciendo la descongelación del permafrost (suelo semipermanentemente congelado) durante mayor tiempo en verano y a mayor profundidad, activando así los depósitos de carbono orgánico.

Esta investigación, que desarrolló su trabajo de campo en el Ártico Siberiano y cuyos resultados se publican hoy on line en Nature, apunta que la liberación del carbono ártico, causada por la degradación y la erosión debidas al deshielo, podría alcanzar los 44 millones de toneladas al año, cantidad diez veces superior a lo que se estimaba con anterioridad.

El análisis indica que unos dos tercios de este carbono contenido en el permafrost, unos depósitos que en algunos casos se remontan a hace 40 mil años y que se mantienen inactivos al estar congelados, se irá escapando a la atmósfera en forma de CO2, uno de los principales causantes del efecto invernadero, señala la investigadora del IC3 Laura Sánchez-García, coprimera autora del estudio.

El progresivo colapso térmico del permafrost costero, "en una región especialmente sensible al aumento de las temperaturas", dice la científica, puede acelerar aún más el calentamiento.

Sánchez-García subraya que el hielo actuaba como "tapón" o "nevera cerrada" para evitar la activación de ese carbono, y que estas alteraciones cada vez más rápidas provocan un círculo vicioso.

"Formas de carbono orgánico hasta ahora inactivas se están emitiendo a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero que a su vez provocan más calentamiento que liberará más carbono inactivo, una tendencia que se está viendo es cada vez mayor", señala esta experta en el ciclo del carbono orgánico a gran escala.

La región costera del Ártico, donde se encuentra la mitad de los depósitos planetarios de carbono orgánico terrestre, en una superficie equivalente a dos veces España y muy poco estudiada hasta ahora por su difícil acceso, está sufriendo un calentamiento dos veces mayor que la media.

Aunque el ritmo actual de emisiones de carbono a lo largo de la costa noroeste siberiana todavía no está afectando de forma sustancial a los niveles de CO2 en la atmósfera global, los trabajos demuestran que el proceso está en marcha, remarcan los autores.

Para llevar a cabo el estudio, un equipo internacional de investigadores se embarcó en 2008 en una campaña oceanográfica de gran envergadura en la que recogieron muestras geoquímicas, sedimentos, permafrost, agua, aire y material particulado, a lo largo de 8 mil 400 kilómetros de la plataforma continental y cuyo análisis permitió revisar concepciones sobre el estado de conservación del carbono ártico y el papel de su flujo en el clima.

http://www.pulsoslp.com.mx/Noticias.aspx?Nota=132433

lunes, 27 de agosto de 2012

LA METÁFORA DEL SINTONIZADOR SOBRE BORGES, TEORÍA CUÁNTICA Y LOS UNIVERSOS PARALELOS


Cosmología, Filosofía, Física

La mayoría de las explicaciones al uso nos sugieren que nada había antes del Big Bang , ni tiempo ni espacio, que estas dimensiones se crean en ese momento inicial a partir de la nada absoluta. Así nos lo explica, entre otros, Peter W. Atkins, conocido profesor de química-física en la Universidad de Oxford, miembro de la junta de gobierno del Lincoln College y autor del best-seller La Creación, quien nos dice:

"… Retrocedamos ahora en el tiempo más allá del momento de la creación, a cuando y donde no había tiempo ni espacio alguno. De esa nada surgió el espacio-tiempo, y con el espacio-tiempo vinieron las cosas.

Andando el tiempo apareció también el conocimiento; y el universo, que en un principio no existía, se hizo consciente.

Ahora bien, en el tiempo anterior al tiempo no hay sino extrema simplicidad.

En realidad no hay nada; pero, para comprender la naturaleza de esa nada, la mente necesita alguna clase de apoyatura. Esto quiere decir que hemos de pensar al menos por el momento, sobre algo. Así pues, no más que por el momento, pensaremos en casi nada.

Intentaremos pensar no en el espacio-tiempo en sí mismo, sino en el espacio-tiempo antes de ser espacio-tiempo. Aunque no puedo precisar con exactitud lo que esto significa, trataré de indicar cómo se puede empezar a encararlo. El punto importante a tener en cuenta es que es posible concebir un espacio-tiempo carente de estructura, y que es posible, tras alguna reflexión, formarse una imagen mental de ese estado geométricamente amorfo.

Recalquemos que otros importantes pensadores, al igual que Atkins, arrancan el comienzo del universo conocido a partir de este fenómeno singular que popularmente se conoce como Big Bang, previo al cual no se reconoce la existencia del tiempo ni del espacio, como si todo empezara de cero en ese supuesto inicio de toda historia.

Desde mi punto de vista, el evento conocido como Big Bang es sólo, nada más y nada menos, aquel punto o singularidad espacio-temporal hasta el cual podemos extrapolar con cierta racionalidad hacia el pasado (en realidad, hasta el instante de 10 a la menos 43 segundos, conocido como tiempo de Planck). Con posterioridad a ese inicio, podemos hablar de la aplicación de nuestros conocimientos actuales sobre las leyes naturales, el comportamiento y los movimientos de materia y energía observados en el cosmos, en particular la expansión de los astros, confirmada por el astrónomo Hubble en 1929, y el coherente proceso evolutivo registrado en todas las diferentes manifestaciones del Universo, desde el magma o plasma primigenio, pasando por átomos y moléculas, hasta los monos, las pulgas, el hombre y las galaxias.

Al modo en que en su momento se pensaba que las supernovas o los agujeros negros eran acontecimientos o fenómenos extraños en el cosmos y hasta se dudaba de su existencia, hoy se sabe que se trata de sucesos que ocurren en infinidad de lugares en la inmensidad de todo el universo.

También, desde diferentes disciplinas, otros autores coinciden con estos flamantes criterios. Así, en su libro El Infinito en la palma de la mano, Matthieu Ricard, monje budista de origen francés con formación científica en biología, y Trinh Xuan Thuan, astrofísico de origen vietnamita, nos dicen:

"La noción de comienzo es, sin duda, una preocupación esencial de todas las religiones y de la ciencia. La teoría del Big Bang, según la cual el universo fue creado hace aproximadamente quince mil millones de años, simultáneamente con el tiempo y el espacio, es la que mejor explica el Universo observado. El budismo aborda este problema de una manera muy diferente. Se pregunta, en efecto, si es realmente necesario que exista un comienzo y se interroga sobre la realidad de lo que de esta manera habría cobrado existencia.

El Big Bang de la cosmología, ¿es una explosión primordial o el comienzo de un determinado ciclo en una sucesión sin principio ni final de un número incalculable de universos? ¿Nos permiten nuestros conceptos habituales entender la noción de origen, o de ausencia de origen? ¿Acaso esta noción no refleja nuestra tendencia a cosificar los fenómenos, es decir, a considerarlos cosas dotadas de realidad intrínseca?" (El Infinito en la palma de la mano, Editorial Urano, (2001), pág.37).

Siguiendo el orden de estos razonamientos o dudas, y coherentemente con lo expuesto anteriormente, creo que se puede definir la 'nada' como la carencia o ausencia absoluta de elementos, en una determinada región tanto del espacio como del tiempo, que puedan interactuar directa o indirectamente con elementos sensibles de nuestro intelecto (nuestro cerebro, el sintonizador).

Dada la importancia de definir lo más correctamente posible nuestra particular interpretación de esta 'nada' espacio-temporal, sobre la que se han escrito inimaginables y diferentes acepciones, permítaseme reiterar e insistir en que no se trata de algo que está vacío de contenido, que no contiene nada, sino más bien se trata de un punto o lugar del espacio-tiempo cuyos elementos constitutivos no interaccionaron en el pasado, ni interaccionan a la fecha con nuestros sentidos ni con nuestros instrumentos, por lo que no forman parte alguna de nuestra 'realidad', la realidad a la que Ud. y yo pertenecemos y, consecuentemente, no participan en nuestros razonamientos ni conocimientos actuales. (Por supuesto se trata siempre de algo transitorio y preñado de potencialidades, en la medida que evoluciona nuestro sintonizador. Seguramente en otros lugares o 'realidades', si se pudiera decir algo así, del 'Todo' esta interacción es un hecho).

Por ejemplo, veamos lo que ocurrió con las radiaciones electromagnéticas, recientemente (en escala astronómica) reconocidas como tales a partir de su descubrimiento y aplicación alrededor del siglo XIX. Sin embargo, estas radiaciones siempre estuvieron allí, como lo están hoy, rodeándonos y, en algunos casos, atravesándonos por todos lados, pero no teníamos la capacidad de elaborar conciencia, consciencia, conocimiento ni reconocimiento de ellas, a excepción, claro está, de la pequeña banda de radiaciones correspondiente al espectro visible.

Obsérvese que el paulatino descubrimiento, comprensión y aplicación de las radiaciones electromagnéticas (ondas de radio, rayos X, infrarrojas, ultravioletas, ionizantes, radar, …) en los siglos XIX y XX implica no sólo el procesamiento mental de conceptos, razonamientos o elucubraciones no existentes hasta ese momento, sino también la incorporación a la 'realidad' de elementos físicos como los electrones, los neutrones y otras cosas nuevas tan concretas como anteriormente lo habían sido la materia, la energía, los tigres de dientes de sable, etc. Y, si se observa cuidadosamente, hasta podemos detectar las sospechas que tenían previamente los pensadores de aquella época, a saber, que el 'vacío' o la 'nada' espacial de esos tiempos contenía uno o varios elusivos componentes que denominaban genéricamente 'éter'. Algo similar nos ocurre en la actualidad con lo que denominamos la 'nada' del 'vacío' cuántico, quizá repleta de elementos subnucleares que desconocemos.

Nuestras actuales sospechas apuntan a una nueva y enigmática clase de materia-energia que llamamos genéricamente 'oscura'. Está por allí, escondida en la inmensidad del 'Todo', pero no hemos conseguido hasta el momento interactuar con ella. Nuestro cerebro-sintonizador, al menos el de prominentes pensadores, lo está intentando.

Este proceso de adquisición y ampliación de la 'realidad' circundante ocurrió y ocurre permanente desde los comienzos de nuestra historia conocida, cuando se formó la relación objeto-sujeto en la naturaleza de nuestro particular universo, conformando la conciencia en los seres vivos hasta la consciencia en los homínidos y humanos, siempre como consecuencia de nuevas interacciones entre el cerebro-sintonizador de la 'realidad' y el medio ambiente, naturaleza circundante o 'Todo' exterior a nosotros.

Entonces, y más allá de una posible interpretación religiosa, cuando hablamos de la 'nada' como posible situación previa al Big Bang, evidentemente estamos en presencia de una simple declaración de ignorancia o de un error, una explicación equivocada y habrá que pensar en una nueva concepción de lo que es la 'nada', tal como propongo más arriba, ya que, por definición, la 'nada' tradicional nada contiene, ni tiempo ni espacio, ni siquiera polvo de ninguna clase. (Aun las fluctuaciones cuánticas requieren que algo fluctúe, sean partículas reales o virtuales, más allá de cualquier juego de palabras, es decir, debemos admitir la existencia de algún tipo de elemento o material, desconocido por el momento, previo a lo que consideramos el inicio o Big Bang de nuestro Universo).

http://www.redcientifica.org/la_metafora_del_sintonizador.php

martes, 7 de agosto de 2012

ENCUENTRAN NUEVO ORIGEN DEL PLACER


En los años cincuenta, el psiquiatra Robert Heath de la Universidad Tulane lanzó un programa controversial para implantar quirúrgicamente electrodos en el cerebro a pacientes diagnosticados con epilepsia, esquizofrenia, depresión y otras enfermedades neurológicas severas.

Su objetivo: localizar la fuente biológica de estos males y, al estimular artificialmente dichas regiones, tal vez poder curar a las personas afectadas con estas condiciones.

De acuerdo con Heath, los resultados fueron dramáticos: pacientes que eran catatónicos pudieron sonreír, conversar y hasta reír. Pero este alivio duró poco, ya que cuando la estimulación cesaba, los síntomas volvían.

Ahora, una nueva investigación ha descubierto los puntos de acceso en el cerebro que, cuando son estimulados, mejora la sensación de placer.

Estos puntos hedonistas difieren del circuito de recompensa, antes asociados a las bases de las sensaciones placenteras y que ahora se cree es el mediador del deseo, más que del placer.

La regiones de actividad alta en el cerebro reciben información de estos circuitos de placer y recompensa para representar concientemente el destello cálido (de la actividad neuronal) que se asocia con el disfrute de algo.

Un desacoplamiento de los sistemas cerebrales que generan el deseo y el gusto pueden subyugar un comportamiento adictivo, algo que puede llevar a nuevos tratamientos que no sólo atiendan a pacientes con desórdenes neurológicos, sino psicológicos como la adicción a las drogas o trastornos obsesivos compulsivos. 


Fuente: Scientific American
http://www.muyinteresante.com.mx/salud/480789/region-cerebral-del-placer/